Celebrar con imaginación

“Qué es el menú navideño sino una mesa puesta conesmero, sacar nuestra mejor vajilla, planchar el mantel de las fiestas y brindar por la salud”

Todos los astros se conjuran para estropearnos la Navidad, pero no lo va a conseguir ni el FMI, ni el BCE, ni siquiera Papandreu. Navidades más austeras y futuro incierto, pero al menos dentro de nuestro hogar intentemos que por unos días nos sintamos queridos y celebremos que de ésta salimos, que el 2012 nos puede traer nuevas oportunidades, que estamos juntos y que gracias a la familia y los amigos sobreviviremos a lo que nos venga.
Es tiempo de imaginación, de pensar en menús económicos que con un poco de esfuerzo y buena presentación nos pueden reportar grandes éxitos. Si le preguntamos a cada miembro de la familia cuál es su plato favorito seguro que nos llevamos una grata sorpresa. Al final qué es el menú navideño sino una mesa puesta con esmero, sacar nuestra mejor vajilla, planchar el mantel de las fiestas y brindar por la salud.
Tampoco es necesario prescindir de la ceremonia del regalo, la emoción y el misterio de abrir un paquete con un lazo es consustancial a la Navidad. El mejor regalo no es el más grande o lujoso; si pensamos en el regalo que más ilusión nos ha hecho en nuestra vida, seguro que no es el más caro. El mejor es el que te llega en el momento oportuno, el que te arranca una sonrisa o una lágrima de emoción y notas que quien te lo hace ha pensado mucho en ti.
Este año voy a pedir para mi madre un fin de semana en París (éste no es low cost, pero es mi madre y gracias al
Dr. Guillén puede volver a andar sin dolores), para mis amigas un cuadernito con mis direcciones secretas, a mis hijos les voy a enseñar a regalar a los que no tienen, a mis colaboradores y amigos les traeré una botella de aceite ecológico, de aceitunas cultivadas y recogidas por nosotros. A mi marido la etiqueta para el aceite, que espero tenerla a tiempo, y para todo el mundo voy a pedir esperanza en el futuro.
Feliz Navidad.

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