Con ojos de mirar

“Cada cosa bella que nos rodea, cada gesto que nos alegra la vida es irrepetible. Hay que ser muy consciente, saborearlo y atraparlo en nuestra memoria”

Las prisas tienen la culpa de todo: desayunar corriendo, llevar a los niños al colegio a toda velocidad, desesperarse con el atasco que te impide llegar a tiempo a la oficina, la reunión que se alarga y casi no llegas a recoger a tus hijos para, una vez más con la lengua fuera, ‘depositarlos’ en la actividad extraescolar de turno... Mientras tanto, a comprar la fruta, que ya se ha acabado, y rápido a casa, que hay que hacer los deberes con los niños, preparar los baños y cenar prontito para volver a empezar mañana el maratón cotidiano. Así es un día cualquiera en la vida de una mujer con hijos que trabaja fuera de casa. El panorama no cambia demasiado si los chicos son adolescentes o si no se trabaja fuera de casa. Y encima la situación económica no hace más que añadir tensión y sobreesfuerzo.
Tiempo libre escaso, tiempo para una misma inexistente. ¿Soluciones?  Cambiar de vida ni podemos ni queremos. Compartir más con nuestra pareja supongo que ya es un hecho, pero ellos están igual de acelerados. Solo nos queda un camino: pararnos un momento, recapacitar, intentar llegar a lo que se pueda y priorizar en nuestras rutinas. Es fundamental no sentirnos culpables, que el mal humor no nos amargue y aprovechar cada oportunidad, cada momento, para disfrutar de los miles de pequeños placeres que tenemos al alcance de la mano y que ni siquiera percibimos en esa continua carrera hacia el día siguiente.
El verano es la estación ideal para disfrutar de pequeños placeres que son gratis y están al alcance de todos. Solo necesitamos focalizarlos. Un paseo, una puesta de sol, un banco en el parque, una cañita en una terraza, una visita a una rosaleda para llenar los sentidos, una caricia, una charla reposada, el beso de buenas noches. Cada cosa bella que nos rodea, cada gesto que nos alegra la vida es irrepetible. Por eso hay que ser muy consciente, saborearlo y atraparlo en nuestra memoria. Podemos ir por la vida pasando por las cosas o exprimiendo cada sensación. Mañana, cuando empiece tu día, haz un ejercicio muy sencillo: puedes transitar por el mundo con ojos de ver o con ojos de mirar. Ver es estupendo. Mirar te puede hacer feliz.
Feliz mes de junio.

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