¿Eres diurna o nocturna?
Aunque, genéticamente, la mayoría de los adultos duerme unas siete u ocho horas al día, siempre habrá personas que con cuatro o cinco tendrán suficiente, y otras que necesitarán más de ocho.
Sin embargo, los adolescentes son remolones para levantarse porque, en efecto, se van a la cama tarde. No es un asunto de indisciplina; siguen los dictados de su cerebro: por naturaleza, los jóvenes tienden a retrasar su ciclo de sueño por dos razones, según Eduard Estivill, director de la unidad del sueño del Instituto Universitario Dexeus de Barcelona: "Por un lado, su reloj biológico tiende a alargarse. Su día no es de 24 horas, sino de 25 o más. Por otro lado, los adolescentes necesitan momentos para estar solos, y éstos suelen darse cuando sus padres ya se han acostado. El caso es que, según este especialista, el 60% de los adolescentes duerme entre una y dos horas menos que las ocho o nueve recomendadas. Incidencia que se agrava durante el fin de semana: el 40% de los jóvenes consume entre cinco y seis latas de refresco de cola al día para mantenerse despiertos. En Norteamérica el problema es tan grave que, en 13 estados, los colegios han retrasado su hora de entrada para evitar los efectos negativos del déficit de sueño. A saber: depresión, estrés e irritabilidad, según la Universidad de Brown (EE.UU.).
¿Te levantas como nueva?
Si eres incapaz de trasnochar, pero a las 6:30 ya estás despierta, perteneces al 20% de la población española considerada 'alondras' o matutinos. Si te identificas con los que despliegan su máxima actividad a última hora del día, podrías pertenecer a ese 20% de los denominados 'búhos' o vespertinos. "Sin embargo -apunta Elena Díaz Gallego- más de la mitad de los españoles nos encontramos en la franja intermedia, de manera que podemos modificar estas tendencias naturales y adaptarnos bien a los horarios impuestos por la sociedad o nuestras circunstancias personales". Y es que las personas madrugadoras por naturaleza tienen la suerte de ponerse en marcha con los primeros rayos de sol, pero sufren las desventajas de quienes no son capaces de trasnochar: los matutinos (en su mayoría mujeres) suelen ser más rígidos en sus comportamientos, mientras que los vespertinos se adaptan mejor a los cambios de horarios y sufren menos jet-lag




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