Pon tu organismo a punto

Para que los resfriados no te amarguen el otoño, carga tu cesta de la compra con productos que contengan Omega 3, Lb. Casei o Bífidus. Aclaramos todas tus dudas para llenar tu nevera de una forma inteligente

Alimentos funcionales, ¿cuáles son?
Aquellos que, además de tener un aporte nutritivo, afectan a una o más funciones del organismo de forma positiva, mejorando el estado de salud y reduciendo el riesgo de enfermedad. Según la doctora Amelia Martí, profesora del departamento de Ciencias de la Alimentación, Fisiología y Toxicología de la Universidad de Navarra, existen varios tipos, pero los más comunes son aquellos a los que se les ha añadido algún componente beneficioso para la salud, como ciertos tipos de leche y yogures.

¿Qué diferencia hay entre un alimento probiótico y uno prebiótico?
Los probióticos son aquellos que contienen microorganismos vivos que permanecen en el intestino y ayudan al sistema inmunológico, favoreciendo la prevención de enfermedades. Las principales bacterias ‘buenas’ que encontramos en los alimentos probióticos son los Lactobacilos y los Bífidus, presentes en todos los lácteos fermentados como el yogur. Su consumo aporta beneficios en la prevención y tratamiento de algunas enfermedades del tracto gastrointestinal y el sistema inmunológico. Por el contrario, los prebióticos son sustancias funcionales, no digeribles, como los carbohidratos, que ayudan a estimular la actividad de las bacterias ‘buenas’.

¿Qué son los Bífidus?
Son unos microorganismos presentes en el aparato digestivo que, junto con los Lactobacilos, pertenecen al grupo de las bacterias ‘buenas’. Ayudan a sintetizar la lactosa, producen vitamina B, preservan la flora intestinal y previenen del ataque de las bacterias ‘malas’. Se encuentran de manera natural en los recién nacidos, pero se van perdiendo por el estrés y la mala alimentación y es necesario incluirlos en nuestra dieta en forma de lácteos fermentados como el yogur. Existen diferentes tipos, entre ellos el ActiRegularis, incluido en los productos Activia de Danone, que ayuda a regular el tránsito intestinal.

Los Omega 3
No todas las grasas son malas, depende de los ácidos que las componen, y entre los más beneficiosos se encuentran los Omega 3. Su ingesta es especialmente buena para la mujer porque ayuda al equilibrio hormonal. Además, son muy recomendables para prevenir enfermedades inflamatorias y contribuyen a la reducción del colesterol. Se encuentran de forma natural en el pescado azul, pero se pueden tomar en otros alimentos, como ciertos tipos de leche que incluyen un aporte extra de estos ácidos.

Los Lb. Casei
Se trata de unas bacterias ‘buenas’ que se encuentran en los productos con leche fermentada. Intervienen en la estimulación del sistema inmunológico, por lo que su consumo nos ayuda a prevenir enfermedades típicas de épocas de frío, como el catarro o la gripe.

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