A pierna suelta
Soñar, sestear, descansar... Qué bien suena, ¿verdad? Pues, además de muy placentero, es sanísimo para el cuerpo y la mente. Mientras tú echas una cabezadita, tu organismo trabaja ¡para dejarte nueva!
Seguro que lo has experimentado en carne propia: la noche que descansas poco o mal, amaneces agotada, con los ojos enrojecidos, la piel apagada y, en general, con un mal cuerpo que no te deja opción: empiezas el día con muy pocas ganas. Y es que el descanso nocturno es mucho más importante de lo que parece. Si piensas que durante estas horas disminuye la actividad corporal, estás muy equivocada. Todo lo contrario: durante la noche, el organismo libera hormonas que nos ayudan a mantener el bienestar a lo largo del día y que se convierten en aliadas de nuestra salud y también de nuestra belleza. “El sueño no es que sea beneficioso, es que es imprescindible”. Esta afirmación, tan tajante como cierta, la hace el doctor Francisco Segarra, psicólogo clínico, especialista en alteraciones del sueño y colaborador de la Clínica del Sueño del Institut Universitari Dexeus de Barcelona. Un dato que nos ayuda a entender lo necesario de tener dulces sueños es que pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo. Por algo será. Una persona que viva 90 años habrá dedicado 30 a dormir. Lejos de lo que pueda parecer, esto no es, ni mucho menos, una pérdida de tiempo: esta persona habrá necesitado dormir esos 30 años para poder vivir los otros 60.
Algunos datos
En España, el 30% de la población tiene problemas para dormir. Un estudio realizado por la Clínica del Sueño del Institut Universitari Dexeus demuestra, además, que un 80% de los adultos que sufren insomnio lo padecieron también de niños. El doctor Eduard Estivill, director de la Clínica del Sueño, afirma que a dormir se aprende y que es muy importante que los padres enseñen a sus hijos desde bebés. Si hay una palabra clave a la hora de conseguir que los niños se vayan a la cama, ésa es ‘rutina’. Este médico insiste en que es preciso que exista un ritual de unos 15 ó 20 minutos antes de que el niño se duerma. Eso le hace sentirse seguro, y reduce la crisis de separación propia de los bebés, e incluso de los niños hasta los 9 ó 10 años. ¿Cómo saber que tu hijo duerme lo suficiente o que su sueño es reparador? Fácil: si está irritable, o torpe, o con un bajo rendimiento escolar injustificado... necesita acostarse un poco antes.
Las mujeres dormimos menos
Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística sobre hábitos de vida revelan que en España dormimos una media de 7,78 horas diarias. Si se separa por sexos, casi el 60% de los hombres supera las ocho horas de sueño diarias, aunque la media masculina está en 7, 87. Las mujeres salimos perdiendo: sólo el 56’5% duerme más de ocho horas, y la media está en 7,69. Por comunidades autónomas, la encuesta indica que sólo Aragón y Baleares alcanzan la media saludable de ocho horas de sueño, mientras que la Comunidad Valenciana y Madrid presentan la media más baja, sólo dedicamos a dormir 7,65 horas.
¿Sabías qué?
El tamaño sí importa. Hablamos de la cama, claro. Debe ser 20 centímetros más larga que el cuerpo. Y, si es para dos, la anchura ideal será 1,60 cm. Si te gusta dormir sola, elige un colchón de 90 cm de ancho.
Dormir da sed. El cuerpo elimina toxinas durante la noche a través de siete millones de poros. Como resultado, perdemos medio litro de agua ¡mediante el sudor y la respiración!
No tan duros. El colchón perfecto es el que permite que el cuerpo se hunda suavemente y, al mismo tiempo, se mantenga en su posición horizontal natural.
Mide tus hombros. Son el criterio para elegir la almohada. Cuando vayas a comprarla, si duermes boca arriba pruébala tumbada, pero de lado: el cuello ha de permanecer paralelo al colchón, no torcido.




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