¿Cuál es tu umbral del dolor?

Soluciones naturales

Ante el mismo daño, unos sufren más y otros menos. La culpa es de la genética, pero tranquila: la medicina está cambiando y las sufridas acabaremos siendo una especie en extinción

Texto: NURIA SAFÓN

Un ejemplo claro lo tenemos en la respiración previa al parto, extrapolable a cualquier otra situación dolorosa. Según explica el director de la Unidad del Dolor, “la respiración profunda, por un lado, nos ayuda a relajarnos y por otro lado, aporta mas oxígeno a nuestro cuerpo y cerebro, lo que aumenta la producción de endorfinas y ayuda a bloquear el dolor”.
¿Y qué decir de la medicina alternativa? Cada vez más practicados en la sanidad pública, quiroprácticos, osteópatas (que son especialistas en el tratamiento de las articulaciones) y los métodos tradicionales chinos como la acupuntura tienen cada vez más adeptos. Por ejemplo, un tipo de yoga, el Iyengar, que trabaja la alineación corporal y utiliza elementos como bloques, mantas o la pared para la realización de las posturas, ayuda a quienes sufren de la espalda y mejora su movilidad.
Así las cosas, no debemos sufrir, aunque nuestra cultura, la literatura, el cine o la religión nos invitan muchas veces a lo contrario. La psicóloga María Jesús Álava Reyes, autora del bestseller: La inutilidad del sufrimiento (Ed. La Esfera de los Libros), recuerda que “el ser humano no está en el mundo para sufrir. Si así fuera, respondería desde el principio de forma positiva ante el sufrimiento, y no hay más que ver cómo huye un niño ante el sufrimiento, suyo o ajeno, para darnos cuenta del error”.
De hecho, el dolor ha sido considerado por la Comisión Permanente de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas y por la Organización Mundial de la Salud como la mayor amenaza para la calidad de vida a nivel mundial. Ocasiona agotamiento, interrupción del sueño, alteración del afecto y depresión... Por ello, la Plataforma Sin Dolor, una iniciativa pionera de la Fundación para la Investigación en Salud (Fuinsa) y la Fundación Grünenthal, se une a la iniciativa universal para que el tratamiento del dolor sea reconocido como un Derecho Humano Fundamental.l

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