La fortaleza femenina
La esperanza de vida en España se estima en 75,5 años para los hombres y 82,7 para las mujeres. Este hecho, por sí solo, demuestra el vigor del organismo femenino; para conseguirlo nos ayudan los siguientes factores:
Sufrimos menos estrés.
Y no es mérito nuestro, sino de una hormona, la progesterona, que hace que nos tomemos la vida con más tranquilidad (sobre todo, cuando estamos embarazadas). Eso sí, según Bernardo Ruiz, director del Departamento de Psicología de la Clínica Incosol, el estrés en la mujer suele llevarle a la obesidad con más frecuencia que a los hombres.
Menos enfermedades coronarias.
Las tenemos también gracias al efecto protector de las hormonas femeninas, los estrógenos. El infarto es el mal que más varones lleva al cementerio, un 11% según la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Otro trastorno cardiovascular, la hipertensión, también afecta más a ellos (30% frente a 19% de las mujeres).
Resistimos mejor el dolor.
El doctor Manuel Rodríguez, presidente de la Sociedad Española del Dolor, nos lo explica: "Genéticamente, vosotras estáis mejor preparadas para los dolores, no en vano sois las responsables de parir. Yo lo veo cada día en la consulta: cuando tengo que anestesiar una raíz nerviosa de un señor, se me marea; vosotras, nunca".
Somos más prudentes.
Los accidentes de tráfico son la séptima causa de muerte de los varones españoles, mientras apenas afectan a las mujeres. Ellos también sufren seis veces más percances laborales que nosotras. Y es que, su gusto por arriesgar les pone en estas situaciones.
Alcohol y drogas van menos con nosotras
. Según el Ministerio de Sanidad, el 70% de los consumidores de éxtasis son hombres; y el 20% de la población masculina tiene problemas relacionados con el consumo de alcohol. Esto ocurre porque cada sexo tiene tendencia a adiccionarse a distintos excitantes.
sus puntos fuertes
Menos osteoporosis.
Primero, porque a ellos no les disminuyen los estrógenos, principal causa de la osteoporosis; y segundo, porque hacen más ejercicio que nosotras, lo que contribuye a mantener la fortaleza de los huesos. ¡Ya podemos fijarnos!
Menos fumadores.
Hace 50 años no estaba bien visto que una mujer fumara; hoy por hoy, lo hacemos más que ellos. Los hombres lo han dejado a base de fuerza de voluntad: tienen un porcentaje de éxito a la hora de dejar el tabaco un 20% más elevado que las mujeres; seguramente, porque ellos son más fumadores sociales que nosotras. Además, no les preocupa engordar y, una vez que lo dejan es difícil que vuelvan a caer en la tentación.
Menos depresiones.
"Los hombres, cuando no saben manejar bien la ansiedad, es más probable que caigan en el abuso de alcohol, mientras que las mujeres se sumergen en la depresión. Las responsabilidades laborales que, tradicionalmente, han tenido los hombres, no les han permitido deprimirse, sino provocarse una úlcera", dice el psicólogo Bernardo Ruiz.
Menos jaquecas.
Tres veces por debajo de nosotras. Ellos no tienen la regla, cuyas fluctuaciones hormonales (el descenso de estrógenos antes de la menstruación) aumentan las migrañas.
Menos cáncer de piel.
Es un hecho: las mujeres casi hemos llegado al punto de entregar nuestra vida al sol. En países cálidos como Australia, el cáncer de piel ha alcanzado proporciones casi epidémicas entre la población femenina. Mientras, ellos siguen quedándose sabiamente a la sombra




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