Melatonina

La hormona de la juventud

Se acaba de confirmar su efectividad para frenar el envejecimiento. La píldora ‘superventas’ que facilita el sueño y combate el ‘jet lag’ encontrará un hueco en tu neceser

Texto: Nuria Safont Ilustración: Yolanda Isasi
La hormona de la juventud

Quizás te suene su nombre, porque desde hace años, las pastillas que la potencian, se utilizan para ayudar a regular el sueño. Ahora, tras las últimas investigaciones, se está convirtiendo en una gran aliada para combatir el envejecimiento desde dentro de nuestro organismo.
Esta hormona se encuentra de modo natural en casa uno de nosotros. La produce la glándula pineal (situada en el cerebro) durante la noche gracias a un estímulo nervioso procedente de la retina y otros núcleos cerebrales. Mientras que la luz frena la producción de melatonina, la oscuridad estimula su síntesis en todas las especies animales, incluyendo el ser humano. La producción de esta hormona es máxima durante la infancia, desciende en la pubertad y sigue bajando con el paso de los años.
Según explica el especialista en esta hormona Darío Acuña, catedrático de Fisiología e investigador del Instituto Biotecnológico de la Universidad de Granada, “la melatonina es un regulador fisiológico de la función celular, y esta afirmación es extensible a todo el entorno de vida, desde los vegetales (donde actúa como hormona de crecimiento) hasta los animales y el ser humano”. Pero también se ha descubierto su capacidad para luchar contra los radicales libres, que lesionan el material genético del ADN y las membranas lipídicas celulares, es decir, nos hacen envejecer.
Volvamos a sus múltiples propiedades. A partir de los 35-40 años,el descenso de la melatonina en el cuerpo humano es muy evidente. Esto hace que poco a poco perdamos este importante regulador y protector celular, lo que favorece las alteraciones de los ritmos (la del sueño es el mejor exponente), así como los procesos oxidantes e inflamatorios derivados de la edad.

La hormona de la juventud
Darío Acuña, con la colaboración de la profesora Germanine Escames y dentro del grupo de investigación intercelular de la Universidad de Granada, está investigando la utilización de la melatonina contra el envejecimiento. También trata de hallar el mecanismo por el cual la melatonina podría ser útil en la batalla frente a otras enfermedades degenerativas, como el Parkinson. Así, pretenden estudiar los procesos celulares y moleculares de esta dolencia y aplicar las propiedades de la melatonina.
“Desde hace unos años, se ha demostrado que muchos otros órganos y tejidos de nuestro organismo producen melatonina: retina, intestino, ovarios, testículos... Además, se encuentra en muy altas concentraciones en aquellos lugares sometidos a un fuerte estrés oxidativo: médula ósea, bilis, y líquido cefalorraquídeo. De ahí que se estudiara qué otras funciones podría tener la melatonina, y se concluyó que es uno de los mejores antioxidantes y antiinflamatorios endógenos”, explica Acuña. Algo que puede ayudar a paliar los estragos del paso del tiempo.

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