Ojos a salvo

Sol, cloro, insectos, aire acondicionado, sal... en verano los enemigos oculares se multiplican. ¡que no apaguen tu mirada!

Através de nuestros ojos recibimos el 85% de la información que nos llega del mundo exterior. Pero, además, gracias a ellos nuestro cuerpo regula su reloj interno (son los encargados de mandar al cerebro la orden del sueño) y enviamos señales afectivas y emocionales a los demás.
Si nos hacemos daño en los ojos o tenemos alguna molestia, ésta afecta directamente a nuestro estado de ánimo. Según clínicas oftalmológicas, el 35 % de los traumas oculares ocurren en el hogar, el 18 % en el trabajo, y el resto, durante nuestro tiempo libre, sobre todo en verano.
Nuestra mejor arma para protegerlos es usar siempre gafas de sol. Sobre todo, quien tenga ojos claros (con menos cantidad de melanina), que son más sensibles que los oscuros.

Sol, su peor enemigo
Tus gafas. En verano son especialmente adecuadas las que tienen el cristal gris o marrón (éstos no quitan viveza a los colores). Las lentes polarizadas resultan ideales para navegar. Cuanto más oscuras sean, más te protegen del sol, pero no podrás usarlas para conducir porque quitan visión. Algunas, aparte de proteger la córnea, tienen filtro solar para la piel del contorno de ojos.
Cuidado con el viento Puede secar la delicada zona de alrededor de los ojos. Para contrarrestar sus efectos, lávate los párpados con productos específicos.
Contorno de los ojos. Es la zona más frágil de la cara. Su piel es cuatro veces más delgada que la del rostro. La ausencia casi total de glándulas sebáceas y sudoríparas le impide una adecuada protección natural y no evita la sequedad. Los geles de contorno suelen resultar apropiados porque son compatibles con el ph y el lacrimal. Los hay con protección solar.

En la piscina y en el mar
La luz azul. La del mar y la nieve, produce efectos acumulativos en la retina, y provoca defectos de visión. No te expongas sin gafas de sol.
El cloro. Es un irritante que altera los ojos. Usa siempre gafas de natación, aunque nades poco.
Gafas para nadar. Son necesarias si buceas mucho. No las aprietes demasiado, sólo lo justo para que, sin dañar, no entre agua.
La sal. Puede provocarte irritación. Lávate los ojos con agua dulce a menudo.
En deportes acuáticos. El impacto del agua ocasiona lesiones oculares. Si conduces moto de agua y practicas vela, rafting o windsurf, utiliza gafas.
En la arena. El efecto del sol se multiplica por la refracción.
Para montañeras. Según la doctora Iradier, de la Clínica Oftalmológica Iradier, “la radiación solar en la montaña provoca más efectos negativos en el cristalino, aunque moleste menos”.

Soluciones de emergencia
Picaduras cerca del ojo. Trátalas con compresas frías y alguna pomada antihistamínica. Si en un día no se te pasa el dolor o los picores, o si estás en algún país tropical, ve inmediatamente al médico. Cuando el diámetro de la picadura sea mayor de 10 cm, o duela desproporcionadamente, ve a urgencias.
Conjuntivitis. En esta época es muy normal la irritación a causa del cloro de las piscinas, o por efecto del sol. Lávate los ojos con suero fisiológico, no te los maquilles y, si en tres días no desaparece, consulta con el oftalmólogo.
Alergias. Protégete dentro de la vivienda, y usa gafas de sol no muy oscuras.
Cuerpo extraño. Lávate durante 15 minutos los ojos, procurando que el agua llegue a todas partes. Si a las dos horas te sigue molestando, ve al médico.
Trasnoches veraniegos. Si te levantas con los ojos hinchados después de una noche de humo y luces de neón, reduce la inflamación de los párpados poniéndote compresas de té frío durante 20 minutos.

Vitaminas
A: Fundamental en el proceso de la visión, tanto diurna como nocturna, su falta puede provocar disminución de la agudeza visual cuando anochece, y sequedad en el ojo. La encuentras en las zanahorias, tomates, espinacas, hígado y huevos.
E: En combinación con la vitamina A y C ayuda a retrasar la aparición de cataratas. Está en la manzana, aguacate, ciruela y melón.
C: Retrasa la aparición de una enfermedad ocular muy grave, la Degeneración Macular Asociada a la Edad. Está en los cítricos y grosellas.

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