¿Sabes escuchar tu reloj biológico?
¿Qué hace que te suba la fiebre por la tarde o que los días nublados estés más perezosa? La respuesta: el reloj interno que marca nuestros ritmos vitales. Ponte en punto con tu hora
Quédate con este nombre: núcleo supraquiasmático. Es una zona del cerebro, en el hipotálamo, en la que un mudo tic-tac natural marca el momento en el que sentimos hambre, sueño, euforia..., es decir, señala los ritmos circadianos, de una periodicidad cercana a las 24 horas. Según señala la psicóloga Elena Díaz Gallego, experta en trastornos del sueño de la Clínica Ludor de Madrid: “Este reloj está determinado en parte por aspectos genéticos, y fija el ritmo interno de nuestro organismo. Se modula en función de claves externas, como el periodo de luz y la temperatura del ambiente, además de por pautas sociales, como los horarios de comida o de trabajo. Por tanto, la naturaleza determina parcialmente si alguien es más activo por la mañana o por la tarde”. Tenlo en cuenta, mejorarás tus horarios.
La oscuridad te vuelve va
¿Los días nublados te amodorran? La clave está en la falta de luz. Los rayos solares actúan como pista para el organismo: le ayudan a sincronizarse con el ciclo natural del planeta (día-noche) y, por tanto, a adaptarse a los horarios de vigilia y de sueño. Así, y según la intensidad luminosa que reciban nuestros ojos, el cerebro nos incitará a estar activos o a descansar. "Que nos dé la luz a primera hora del día ayuda a nuestro organismo a organizarse correctamente para el resto de la jornada. Y por la noche, necesitamos oscuridad: la luz y los ruidos intensos (el caso de las discotecas o de las películas de acción) despistan a nuestro cuerpo o lo ponen en guardia, y hacen que esa noche durmamos mal", explica Pareja Grande. Pero, ¿qué ocurre con las personas ciegas? ¿Cómo se orientan sus cerebros para saber qué orden deben enviar? "Muchos invidentes tienen un desajuste de los ciclos porque no están expuestos al entrenamiento que produce la luz, pero disponen de otro elemento para sincronizarse: acostarse, levantarse y comer a las mismas horas, mantener un horario lo más fijo posible", explica el especialista en sueño.
La fiebre sube por la tarde
Volvemos al hipotálamo para encontrar la explicación de por qué la temperatura medida por la mañana es dos décimas menor que la tomada por la tarde. Y es que los grados de nuestro cuerpo también se obtienen por un equilibrio entre la subida de temperatura producida por la combustión de los alimentos y por la actividad hormonal. Por eso, durante la digestión, nuestro cuerpo genera más calor, que disminuye mediante la sudoración y la respiración a lo largo de la tarde, hasta la noche. Estas funciones reguladoras se centralizan en el cerebro: es en el hipotálamo donde se encuentra el termostato que equilibra nuestra temperatura, y su actividad aumenta por la tarde. Lo mismo sucede al realizar un esfuerzo físico: generamos calor porque estamos en plena actividad metabólica.
Tienes hambre... porque es la hora
En efecto, los ciclos se educan. “Se configuran de una manera definitiva en los niños durante los primeros ocho años de edad, por lo que los hábitos ordenados son fundamentales para que el pequeño adquiera ciclos vitales sanos”, continúa el doctor. Y es que, si no marcamos adecuadamente unos horarios, nuestros pequeños podrán sufrir las consecuencias de mayores, lo que puede hacer que no sean eficientes en las horas en que les toque estudiar o trabajar. Y nuestra hora ‘tardía’ para comer (entre las 2 y las 3) y cenar (entre las 9 y las 10), ¿es la más ajustada a nuestro ritmo natural? Según el Centro de Investigaciones Sociológicas, el 85% de los españoles estamos encantados con ella. Sin embargo, se ha creado la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles con el objeto de acomodar nuestra jornada a la del resto de Europa. Ignacio Buquera, creador de esta iniciativa, destaca que los españoles dormimos, al día, 45 minutos menos que el resto de los europeos.




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