Sana por dentro a cualquier edad

A los 40: controlar, por fin, el estrés

Es una edad para empezar a cuidarse en serio, y el estrés en el trabajo es un de los peores enemigos de nuestra salud.

Cuida lo básico: La casa, los niños, tu pareja, el trabajo... ¿ya no puedes más? Pues aun así te recomendamos que saques tiempo para ti: es fundamental si no quieres caer en brazos del estrés. Aprende a delegar; si consigues dedicar hora y media a la semana a alguna técnica de relajación, estarás salvada. Y no te lo tomes a broma, las mujeres somos el doble de propensas que ellos a sufrir estrés.
Para nota: Manchas solares, pérdida de elasticidad, debilidad cutánea. No dejes de atender a tu piel, en esta época lo necesita. Ve al dermatólogo, al menos, una vez al año, y pídele que te indique algún suplemento farmacológico que nutra tu epidermis y la preserve del tiempo.
Comer y beber: La teoría antiaging (eficaz para envejecer menos y mejor) sugiere que, a partir de esta edad, las cenas se hagan cada vez más ligeras. Es un buen momento para incluir la soja (te ayudará a prevenir las molestias de la menopausia) y las algas (fuente inmejorable de calcio y minerales) en tu alimentación. Aumenta la ingesta de frutas y verduras.
Hábitos de vida: Deja el alcohol (destruye neuronas) o redúcelo a una copa de vino tinto al día. Ahora que los niños te lo permiten, vuelve a organizar tu sueño (acuéstate y levántate a la misma hora). Y asimila los cambios: la calidad de tus arrugas depende de la tranquilidad de tu mente.

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