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7 mitos sobre nutrición

Forman parte de la rumorología popular, pero no tienen ninguna base científica que los sostenga. Que no estropeen tu dieta ni tu salud. Aclárate para siempre

Aunque estés a dieta puedes tomar jamón serrano
Lo que hay de cierto: efectivamente el jamón serrano es saludable, muy nutritivo y está riquísimo.
Pero... no es recomendable en una dieta de adelgazamiento, ya que no deja de ser un derivado del cerdo y, como tal, tiene un alto contenido en grasa. Así que no te confíes, porque aunque le quites el tocino y las partes blancas, no eliminas el exceso de lípidos, que también se encuentran en el resto del jamón pero de manera menos visible. No olvides que la grasa animal, además de tener un valor energético muy alto (9 cal/g), favorece el aumento del colesterol total y, por tanto, también del malo (LDL). Debes tomarlo con moderación y evitarlo, sobre todo, a la hora de la cena.
Si quieres cuidar la línea, no tomes la fruta después de comer
Lo que hay de cierto: en muchos regímenes se pide al paciente que, en vez de tomar la fruta después de las comidas, la tome entre horas, alejada de las ingestas principales.
Pero... esto no es porque engorde más, sino por el simple hecho de que el proceso de la digestión quema calorías. De este modo, cada vez que entra comida al estómago (ya sea un almuerzo entero o una pieza de fruta) se inicia el proceso de digestión con el consiguiente gasto de energía. Si la fruta se ingiere al final de la comida, se digiere al mismo tiempo que ésta. Otro motivo por el que se aconseja una fruta entre horas es para permitir que los niveles de glucosa no desciendan, no se pase hambre, no se libere insulina y, así, no se forme grasa.
Comer un sólo alimento a lo largo del día adelgaza
Lo que hay de cierto: existe abundante bibliografía que avala la efectividad de los ayunos de un día durante los cuales sólo se toma agua o infusiones sin edulcorar. Sí, un día de ayuno a la semana contribuye a desintoxicar el organismo y a mantener o disminuir el peso de forma natural, siempre que el resto de la semana la dieta sea equilibrada y suficiente. No se te ocurra hacerlo más de un día a la semana si no es bajo control médico.
Pero... lo de comer un solo alimento es un mito. Lo que realmente adelgaza es tomar aquellos que son bajos en calorías, no el hecho de que sea uno sólo sin mezclarlo con nada. Imagina que en vez de lechuga o fruta, que es lo típico en estas dietas, lo que tomas son frutos secos o pasteles como único alimento, ¡claramente no pierdes peso! Estas dietas causan un desequilibrio si se siguen durante mucho tiempo, y no tienen ningún fundamento científico.
El agua en las comidas engorda
Lo que hay de cierto: en algunas dietas se recomienda beber dos vasos de agua media hora antes de comer, en vez de durante el almuerzo, con el fin de producir un efecto saciante. Esto quizá haya sido el origen de este mito.
Pero... el agua tiene 0 calorías, por tanto su efecto en el organismo es exactamente el mismo a cualquier hora del día. No engorda, ni resulta perjudicial durante la comida, de hecho facilita la deglución y tiene un efecto saciante momentáneo, porque se elimina rápido y consigue que comamos menos.

El aceite de oliva virgen extra no engorda
Lo que hay de cierto: es el único de los aceites vegetales que se puede comer directamente, crudo y sin refinar. Por eso tiene más grasas monoinsaturadas (ácido oléico), que son las que favorecen que aumente el colesterol bueno (HDL) –que tiene un efecto protector–, y que disminuya el colesterol malo, con efecto aterogénico (productor de arteriosclerosis). Además, de todos los aceites comestibles, el de oliva virgen es el más rico en vitamina E, con sus correspondientes efectos antioxidantes.
Pero... todas estas bondades no deben llevarnos a error porque, desde el punto de vista energético, tiene las mismas calorías que cualquier otro aceite vegetal: 9 Kcal/g, más del doble de calorías que el pan o la carne a igualdad de peso (4 Kcal/g), por lo que su uso excesivo sí que favorece el aumento de peso.

Saltarse alguna comida ayuda a adelgazar
Lo que hay de cierto: desde luego la gente que, por diversas causas, come poco no está precisamente gorda, eso no admite discusión.
Pero... esto no es equivalente a saltarse una de las comidas del día (desayuno, comida o cena). Si lo hacemos, llegamos a la siguiente con más hambre y, por lo tanto, comemos más cantidad y más rápido. Ello provoca que nos saciemos enseguida, pero que sintamos ganas de volver a comer al poco tiempo, lo que aumenta el consumo de calorías. Por otra parte, el organismo está diseñado genéticamente para ahorrar energía en forma de grasa, para las épocas de escasez. Por tanto, si estamos demasiadas horas sin comer, el organismo asimilará más la siguiente comida y la guardará en forma de grasa; el resultado es contraproducente en todos los sentidos: por un lado pasas hambre, y por otro engordas. ¿Compensa?

Los zumos naturales no engordan
Lo que hay de cierto: son muy ricos en vitaminas y minerales. También es verdad que provienen de las frutas, y éstas se recomiendan en las dietas. Como, además, los zumos no se mastican, sólo es líquido, aún nos parecen más adelgazantes.
Pero... los zumos son muy energéticos, ya que contienen mucho azúcar (fructuosa), aun cuando no sean muy dulces ni, por supuesto, edulcorados. Sin embargo, al no contener la pulpa de la fruta, su efecto saciante es muy bajo, similar al del agua, pero con muchas más calorías. De hecho, es difícil que alguien se coma cuatro naranjas seguidas, pero cualquiera se bebe un zumo hecho con cuatro naranjas; esto multiplica las calorías, no sólo por cuatro, sino por más, ya que su digestión casi no tiene gasto calórico, pues el exprimidor ya ha hecho el trabajo de triturarlas. Además, la fibra de la pulpa ayuda a combatir el estreñimiento, cosa que los zumos no hacen. Por eso se debe preferir siempre la fruta a los zumos, aunque sean naturales.

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