Fast Food: ¿por qué nos gusta tanto?
¿Pensar en una hamburguesa o en un perrito caliente te hace salivar? ¿Hay momentos en el día en los que parece que no puedes aguantar sin un poco de dulce? No te preocupes, no eres la única y, además, la ciencia te da una explicación para esta ‘atracción fatal’. Quizás no es muy tranquilizadora pero al menos... no estás sola
Piensa en una situación muy común: estás delante de una caja de bombones o de una bolsa de patatas fritas. No las abres inmediatamente, primero tienes tu examen de conciencia y búsqueda de excusas: “A mediodía no he comido mucho, ayer hice deporte, mañana sólo tomaré ensalada...” Total que empiezas tímidamente y al final terminas viendo de qué color es el fondo de la caja o la bolsa de snacks. ¿A que eso no te ocurre con una bolsa de ensalada? Puede que seas adicta a la comida basura, pero no te agobies, hay una explicación: este vicio ya tiene base científica. Así lo afirma un estudio realizado por científicos estadounidenses del Instituto de Investigación Scripps, de California, que se ha publicado recientemente en la revista Nature. Y es que la conocida frase del anuncio de Pringles “cuando haces pop ya no hay stop” se basa en un mecanismo cerebral de recompensa que se activa cuando ingerimos ciertos ingredientes y que es idéntico al que se pone en marcha en un adicto cuando necesita droga.
El trabajo, experimentado en animales, explica lo que sucede en su cerebro cuando tienen acceso a una dieta rica en grasas e hipercalórica y sostienen que la drogadicción y la obesidad comparten mecanismos neurobiológicos relacionados con la ansiedad y el impulso. Por el momento, estos resultados no se pueden transferir directamente a la obesidad humana, pero el estudio señala que el exceso de consumo de este tipo de comida puede activar respuestas cerebrales similares a la adicción y la alimentación compulsiva. En el estudio, los animales perdieron el control sobre su comportamiento alimentario, una de las primeras características propias de un comportamiento adictivo.
Ingredientes peligrosos
El fast food o la comida basura tiene como característica principal un escaso aporte de proteínas, vitaminas, minerales, fibras, hierro y calcio. Además, incorpora una larga lista de aditivos químicos, como el benzoato de sodio (un conservante presente en mermeladas, salsas, etc...) o colorantes artificiales como el E110 (de color naranja, presente en helados y caramelos), E102 (amarillo, lo contienen algunas galletas y sopas de sobre), E122 (tiene un tono frambuesa, está prohibido en los países nórdicos)... entre otros.
“La proporción de nutrientes de este tipo de alimentos diseñados para gustar y vender no es la adecuada ya que liberan mucha energía debido a su alto contenido en carbohidratos (hidratos de carbono, glúcidos o almidones) aportando muy escasos nutrientes. A cambio, logran un buen precio, color y sabor mediante el añadido de saborizantes y colorantes artificiales”, afirma Graciela Moreira, nutricionista miembro de la Asociación Nacional de Dietistas y Nutricionistas.




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