Qué comen los que comen sano

Michael Pollan, Gurú de la nutrición

"EL PROBLEMA SUELE SER LA CANTIDAD"

Su último libro, El detective en el supermercado (Ed. Temas de Hoy) es una guía para aprender a comer. Este nutricionista, defensor de una dieta omnívora y ex editor de Harper´s Magazine y New York Times, da clases de Periodismo sobre alimentación en la universidad de Berkeley.
¿Cuál es el dilema omnívoro que debates en tus obras?
Durante miles de años, la cultura nos guió sobre cuánto y cómo comer. Cuando, en el s XX, la comida se hizo industrial y proliferaron las teorías nutricionales, nos convertimos en el único animal que no sabe qué comer.
¿Por qué esa confusión?
El supermercado está lleno de alimentos que nos gritan: “Cómeme, soy saludable”. Pero, ¿es verdad? Los científicos continuamente cambian de idea: primero odian las proteínas, ahora los carbohidratos...
En general, ¿comemos mal?
La dieta occidental moderna (con demasiados precocinados y calorías, carbohidratos, grano refinado, pocos vegetales e insuficiente grano integral), nos enferma de diabetes, colesterol y muchos tipos de cáncer.
¿Qué podemos hacer?
Ante todo, comer menos. El problema suele ser la cantidad. Comemos a diario como en las ocasiones especiales.
¿Alguna indicación específica para las mujeres maduras?
Ojo con el calcio: la mejor fuente no está en la leche, sino en las espinacas.
¿Dónde compras tu comida?
Cada jueves, en Berkeley, hay un mercado de granjeros. Allí me abastezco.
En su nevera
“Hay que comer de todo, pero nada que tu abuela no reconocería como alimento”, ésa es la máxima de Michael Pollan, que asegura que en su nevera no faltan los lácteos (leche, yogures), los huevos ni la mantequilla. Zumo de naranja, zanahorias, aceitunas, limones y manzanas aportan el imprescindible toque vegetal, junto a productos más “raros” como la granadina, el ketchup y el agua de Seltz.

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