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Alimentos afrodisíacos

En general se consideran estimulantes sexuales productos tales como el aguacate, la miel o todos aquellos que contengan un alto contenido en vitamina E, por lo saludable y energético que resulta su consumo habitual.

Alimentos afrodisíacos

En el caso de la miel, además, al estar predigerida por la abeja, sus vitaminas y minerales se absorben rápidamente y sus efectos reconstituyentes son casi inmediatos. Se dice que Cleopatra hacía lamer a sus amantes una pasta de miel y almendras directamente de sus genitales. Ciertamente, más que el alimento, lo afrodisiaco es la forma de tomarlo. En India, a una bebida hecha con leche de coco, miel y especias se le otorgan propiedades estimulantes. También se le atribuye a la antigua reina egipcia la pasión por los higos, fruta que aparecía ya en la representación de sus dioses quienes, al igual que en la cultura griega, aparecían con collares de higos, e incluso llegaron a considerar sagrada la higuera. Las fresas, desde la antigüedad, son tenidas por afrodisiacas y se debe a que, como cualquier fruta, favorecen la circulación sanguínea. Pero, sin duda, su mayor potencial erótico está en su forma y la manera de comerlas, que puede resultar muy seductora, si ésa es la intención (¿no se os viene a la mente la escena de Nueve semanas y media junto al frigorífico?). Además, su color ‘apasionado’ contribuye igualmente a su fama. En Samoa comen pulpos vivos; en China, culebras de mar; en México, hormigas fritas y en Chile, erizos; todos son considerados afrodisiacos. Cada cultura, cada persona, puede encontrar estimulante algo que a otros les resulte desagradable o incluso repugnante. Sobre gustos...

La canela y otros condimentos
De la canela se ha insinuado siempre que es afrodisiaca, y parece que esta función radica fundamentalmente en su exquisito olor. Como a ella, se le atribuye este efecto a otros dos poderosos estimulantes: el jengibre y la nuez moscada, que contiene miristácea, sustancia que actúa como inhibidor de la monoaminooxidasa y, por tanto, como antidepresivo. Además, se asegura que retrasa la eyaculación. Sin embargo, una ‘sobredosis’ puede resultar perjudicial, y hasta provocar alucinaciones. Más especias y condimentos considerados afrodisiacos por semejantes motivos son el clavo (que provoca calor corporal, como casi todas las especias), la vainilla (muy excitante para los aztecas y considerada afrodisiaca por su agradable aroma), el anís, el enebro, el sésamo, la menta (de la que dicen aumenta la secreción de hormonas femeninas y a la que Shakespeare se refiere como estimulante para “caballeros de mediana edad”), el azafrán y las trufas (éstas quizá debido al lujo que representa comprarlas). Brillat Savarin, uno de los grandes gastrónomos de la historia, decía en 1852 sobre las trufas “que por caras, se conocen poco y se disfrutan mucho”. De cualquier modo, el poder excitante de las especias se manifiesta con un uso frecuente: no podemos pretender que tomando unas natillas espolvoreadas con canela se encienda la libido... ¿o sí?

Ni alcohol, ni drogas
No se dan tantas contradicciones entre los considerados afrodisiacos como en las sustancias creadoras de los llamados ‘paraísos artificiales’. Al vino y otros licores se les atribuye esta característica por su resultado desinhibidor y por ciertos efectos vasodilatadores. Pero el más sexy de los bebedizos es el champán, de nuevo por la excepcionalidad, porque no solemos tomarlo todos los días, y también por la sugestión que nos produce pensar en beberlo directamente desde alguna cavidad del cuerpo de nuestro amante... Tan conocido como ese efecto potenciador de la serotonina son las consecuencias que una ingesta excesiva produce: no existe nada menos libidinoso que presenciar una vomitona o un ‘gatillazo’. Lo mismo pasa con otras drogas consideradas aliadas de la sexualidad (como la cocaína o el hachís), que producen el efecto contrario al que se desea conseguir: somnolencia, dolores de cabeza, desmayo físico de los órganos sexuales… e incluso algunas pueden llegar a constatar efectos secundarios como impotencia y esterilidad.


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