Vacaciones familiares: ¿relax o estrés?
Todo el bendito año esperando el ansiado momento de las vacaciones. Merecidísimas, por cierto. Llevamos meses soñando con esos días de relax en la playa, en la montaña o donde sea.
Días de sol, sin horario, con el único deber de hacer lo que a una le venga en gana… Bueno, dentro de lo que le permita la compañía (hijos, marido, amigos y a veces padres o suegros adosados…). Porque no vamos a hablar de las idílicas vacaciones en pareja, o con amigas. Ésas no producen estrés. Ésas, como mucho, provocan el llamado 'síndrome depresivo postvacacional' que, según los psicólogos, afecta al 35% de los españoles adultos. ¿Pero qué pasa con el estrés de las agitadas vacaciones familiares sobre las que muchas madres se preguntan: "¿Vacaciones para quién…?".
ESTRATEGIAS PARA DISFRUTAR
Cada familia es un mundo y no existe un plan perfecto para unas vacaciones de éxito, pero sí algunos consejos que pueden ayudar a no volver 'quemados':
• Una dosis de egoísmo: si hay hijos conviene escaparse unos días sin ellos (campamentos o abuelos son buenas alternativas para hacerlo). Es la mejor forma de regalarse un tiempo para una misma disfrutando de lo que realmente le apetezca.
• Aprender de los errores: piensa en el veraneo del año pasado, medita sobre los fallos y busca alternativas para que este año no se repitan ciertas situaciones.
• Evitar sorpresas de convivencia: la psicóloga Isabel Álvarez afirma que "no da buen resultado compartir vacaciones con padres o suegros si eso supone tener que reivindicar durante todo el día tu buen hacer como madre. Y antes de lanzarse a veranear con amigos conviene tener en cuenta: su situación (edad, hijos y edad de los mismos, mascotas…); aficiones comunes y facilidad para pactar; reparto de tareas y forma en que se van a afrontar los gastos".
• Flexibilidad en el cambio de rutinas: es el momento de volverse más permisivo en cuanto a comidas y horas de sueño. Pero ojo con los cambios bruscos ¡pueden 'embrutecer' a los niños!
• Responsabilidades, las justas: comidas, niños, ropa, limpieza… Si tu familia no asume espontáneamente el reparto de tareas, propónlo tú desde el primer día. Y si lo incumplen, no lo hagas por ellos, probablemente terminarán colaborando por necesidad. Acepta un poco de desorden y polvo y ganarás tiempo para disfrutar de tu familia y de ti misma.
• Actividades para todos: no hagáis planes rigurosos de visitas culturales o excursiones. Alternad actividades que os gusten a todos por turnos de elección.
• Rescata tiempo para ti: una horita al día para hacer lo que quieras: pasear, leer… ¡o dormir!
• Sé realista con las expectativas: más de dos son multitud; y con marido, hijos y/o allegados no serán unas vacaciones de relax total. Pero, si te esfuerzas por relativizar las cosas más que nunca, volverás más relajada de lo que te fuiste. Seguro.




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