¿Ansiedad yo?
Qué hacer y qué no
Texto: Nuria Safont
Otro de los aspectos más importantes a la hora de tratar este problema es el apoyo familiar. La persona con un trastorno de ansiedad es muy dependiente de la opinión de los demás y el modo en que su entorno aborde el problema determinará su curación o su empeoramiento. Es importante saber que el apoyo familiar no cura, pero sí ayuda en la recuperación. En primer lugar, se requiere mucha paciencia por parte de todos y entender el esfuerzo que hace por recuperarse quien siente esa angustia.
Asimismo, comprender la enfermedad y acompañar al paciente al médico, modificar las expectativas en los periodos de estrés, ser flexible e intentar mantener una rutina normal, reconocer y alabar cualquier avance por pequeño que sea, ver el aspecto positivo de cada intentona aunque no sea muy satisfactoria, no facilitar la evitación y negociar avances en algún paso –aunque sean pequeños–, permanecer siempre cerca para que se perciba el apoyo o intentar evitar el estrés pueden ayudar a que las personas que sufren ansiedad superen este trastorno.
El apoyo familiar y social es vital. Pero no siempre se sabe cómo apoyarlos, y es posible desarrollar sentimientos de frustración, culpa y resentimiento. Según el doctor Javier García Campayo, ciertas actitudes pueden ayudar al enfermo y al cuidador:
Qué no hacer:
–Decirle lo que ya sabe (“Relájate, cálmate, no te pongas nervioso...”).
–Regañarle (“Tienes que poner más de tu parte”).
–Criticarle por sentirse mal (“No seas cobarde, no seas ridículo...”).
–Plantearlo como un desafío (“Mira a ver si puedes hacerlo...”).
–Expresar expectativas manipuladoras (“Hazlo por mí...”).
Sí se debe hacer:
–Ayudar a relajarse (“Respira lento y profundo; permanece en el presente; no es el lugar lo que te angustia, sino tus pensamientos...”).
–Expresar apoyo y confianza (“Dime qué necesitas, sabes que te apoyo”).
Cómo cuidarse:
–Ser comprensivo: es normal sentirse razonablemente preocupado por la enfermedad, pues la padece una persona querida.
–No angustiarse: intentar mantener la calma cuando el paciente tenga ataques de pánico, ya que pasarán (ayudará decirle cómo relajarse).
–No confundirse: la vida del cuidador no es la del familiar. Tampoco la enfermedad.
–No sacrificar la propia vida: ésta puede ser la base del resentimiento.l
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