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El lenguaje de los gestos

Hablar con las manos

No descuides tus gestos si no quieres perder el control de lo que comunicas, para ello, las manos son muy importantes

Tener las manos entrelazadas es signo inequívoco de bienestar.
Juntar las manos por la espalda indica seguridad o superioridad.
Cogerse la muñeca o el antebrazo por detrás es clara señal de contención, de represión ante una circunstancia.
Los dedos pulgares asomados por los bolsillos da a entender dominio e incluso agresión física, psíquica o sexual.
La mano que tapa parcialmente o totalmente la boca, aunque sea disimulando el gesto con una ligera tos, indica reserva hacia lo que decimos o escuchamos.
Tocarse la nariz es una versión disimulada de tocarse la boca.
Frotarse un ojo es un intento del cerebro para borrar aquello que no nos gusta y que nos imponen o nos quieren hacer ver.
Frotarse la oreja es una forma de negar lo que se está oyendo o de decir que se está aburrido de escuchar.
Frotarse la nariz es una señal de que se está mintiendo por parte del que habla. Si el que hace el signo es quien escucha, quiere decir que se está aburriendo.
Meterse el dedo en la oreja y moverlo hacia uno y otro lado, o tirar del lóbulo, son variantes de no querer escuchar.
Señalar con el dedo índice mientras se habla comunica un mensaje agresivo y amenazador.
Los dedos en la boca manifiestan desprotección, demuestran la necesidad de sentirse seguros.
Mantener los puños cerrados envía un mensaje de defensa y de hostilidad.
Los brazos simbolizan barreras que podemos tener abiertas o cerradas; pero cuando los cruzamos sobre el pecho tratamos de dejar fuera las amenazas y las circunstancias indeseables, ideas con las que no estamos de acuerdo, marcamos distancias.

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