¿Podrías aguantar 21 días sin quejarte?

El "reto de los 21 días", una idea de Will Bowen, un pastor de Kansas, se está extendiendo por decenas de países. Lo que parece un juego de niños podría cambiar tu vida...

Texto: Marta Chavero

No protestes, ¡actúa!

Utiliza el agradecimiento

Es fisiológicamente imposible estar estresado y agradecido a la vez. Las investigaciones demuestran que cuando expresamos nuestro agradecimiento tres veces al día, obtenemos un aumento considerable de la felicidad.
Elogia a los demásProcura ofrecer tres veces más elogios que críticas.
Concéntrate en el éxitoInicia un diario del éxito: cada noche, antes de acostarte, anota algo importante acerca de la jornada; un logro, una conversación fructífera o algo de lo que estés satisfecha.
Ignora lo que no puedas controlar. Cuando intentamos no controlarlo todo, las cosas, de algún modo, se resuelven.
Reza y medita. Las investigaciones científicas muestran que estas prácticas diarias reducen el estrés, aumentan las energías positivas y favorecen la salud, la vitalidad y la longevidad.

Un nuevo hábito

No es una ocurrencia de Will Bowen que el reto dure exactamente 21 días. Nos lo corrobora el psicólogo Enrique García Huete: “Se considera científicamente que se puede adquirir un nuevo hábito en 21 días. Es el tiempo crítico suficiente para conseguir cambiar la conducta. Por ejemplo, para dejar de fumar”. Por lo tanto, no es un simple reto frívolo o divertido, sino que puede generar nuevos modos de conducta. Puede cambiar tu vida. García Huete nos explica que lo importante es analizar lo que nos ocurre, saber por qué nos quejamos, qué nos genera una preocupación y buscar la solución. Te damos una última pista de Jon Gordon: “Hay que elegir entre ser positivos y libres o ser prisioneros de nuestro propio negativismo”. Y si necesitamos cinco meses, no importa: será el reto de los 21 días en 2011. Quizás sea cuestión de paciencia.

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