Sentir es el nuevo lujo

Sentir es el nuevo lujo

Una nueva filosofía recorre el mundo: no poseas, siente. Cada vez más personas compran, no para que lo vean los demás, sino para sentirse mejor. Déjate convencer

"El nuevo lujo se centra en las sensaciones, en la vivencia de emociones que enriquecen a la persona” Es la conclusión de una de las consultoras americanas más reputadas, Boston Consulting Group. La consecuencia: una pequeña revolución social que opera también en nosotros sin que nos demos cuenta. La crisis económica mundial está cambiando nuestra forma de consumir: para acceder al lujo ya no es necesario poseer objetos caros e inaccesibles, basta con sentir emociones que nunca antes experimentamos. El materialismo ha sido desbancado por el reinado de la emoción. Los norteamericanos Silverstein y Fiske, autores del libro La seducción del lujo (Ed. Deusto) nos decodifican esta filosofía emergente. Si ya no se trata de poseer objetos sino de enriquecerse por dentro, hagamos todo aquello que suma dividendos en nuestra cuenta vital. Ellos proponen cuatro estrategias emocionales: cuidarse (porque somos valiosos), experimentar nuevas sensaciones (aprender, desarrollar aptitudes), conectar con los demás (sentirse parte del grupo) y ser genuino (expresar sin complejos lo que uno es). Nos encontramos ante una nueva forma de consumir: gastar mejor y disfrutar más de lo que compramos.

La moda se desnuda
París, finales de enero de 2010. La Semana de la Moda reúne a creadores de alta costura, clientas y periodistas en torno la pasarela. Prendas millonarias desfilan ante las retinas de los adictos a las últimas tendencias. Karl Lagerfeld, diseñador de la casa Chanel, hace recorrer la pasarela a mujeres enfundadas en vaporosos vestidos en tonos crema, melocotón, rosa, arena… No hay anagramas ni logotipos. En su lugar, sedosos colores que recuerdan a los de la piel, los llamados nude. La foto final, que reúne a modelos y diseñador, ofrece un aire retro, infrecuente en este creador incondicional del negro.
El desfile no hace sino confirmar lo que pocos días antes se sospechó en la gala de los Globos de Oro, en Hollywood. Al otro lado del Atlántico, la entrada del hotel Beverly Hilton recibía a las celebridades más glamurosas del cine ataviadas con delicados vestidos color carne que esculpían el cuerpo: Nicole Kidman, Drew Barrimore, Elisabetta Canalis (la explosiva italiana que nos ha robado a George Clooney), la actriz Magie Gyllenhaal, Cristina Aguilera… La elegancia, este año, se desnuda; escoge el color de la piel. Givenchy, Dior, Nina Ricci, Alberta Ferretti, Lydia Delgado, Hoss Intropia, Cavalli, Marc Jacobs, Max Azria han encontrado para esta temporada la inspiración en estos tonos piel, que tiene muchos puntos a su favor: es elegante, es vintage, es femenino.
Si el color que marca la temporada es el carne, tal vez sea porque la moda también se apunta a esta nueva actitud romántica de enfocar la crisis: nada de artificios, fuera los excesos, adiós a los ostentosos logos, se acabó el barroquismo. En su lugar, sutileza, transparencia, sensualidad y algo de nostalgia. Stella McCartney nos perfuma con su fragancia Nude, el mismo nombre que ha puesto a su último maquillaje la casa Dior. La creación de la diseñadora británica pretende oler a piel recién lavada. La de la casa de costura francesa, dar la impresión de no estar maquillada sin que sea cierta.

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