Síndrome de la 'madre culpable'

¿Por qué unas sí y otras no?

Amalia, enfermera, separada y madre de 2 hijos. 'Me sentí culpable al separarme, por ver el sufrimiento que se generaba a mi alrededor y por el reto de sacar adelante yo sola a mis dos hijos pequeños'

Texto: NOELIA JIMÉNEZ. Fotos: ANGÉLICA HERAS. Estilismo: MARÍA BLASCO

AMALIA: A veces, los niños agudizan la crueldad y te hacen sentir peor. Haces un verdadero esfuerzo por venirte arriba, y hay gente que incluso te critica por ello… de manera que tu complejo de culpa aumenta.
ANA: Hemos acusado una educación machista y, pese a que se ha avanzado mucho, aún quedan secuelas. Nos han inculcado que hay que ser buenas madres, buenas esposas, buenas trabajadoras, también buenas amigas… No podemos permitirnos fallar. Y es duro, pero hay que sobreponerse a eso, ser más fuerte que las circunstancias: saber lo que vales y seguir adelante es lo único que te ayuda a no sentirte culpable.
AMALIA: Ya, pero es complicado. No todo el mundo está dispuesto a ayudarte. Y te das cuenta de que, al final, tienes que tirar tú sola del carro. A mí, durante años, me pesaba esa culpa. Pero, por otro lado, aunque me sentía mal, tenía claro que no me podía hundir; así que saqué fuerzas de flaqueza y me puse a preparar unas oposiciones mientras seguía con mi pluriempleo. Y hay otro factor que puede parecer frívolo, pero no lo es en absoluto: aun en los momentos en que sentía esa culpa, he tenido muy claro que, al mirarme al espejo, me tenía que ver bien. Sabía que no podía permitirme el lujo de caer en una depresión.
Laura Rojas-Marcos asegura que, para no sufrir males mayores, la catarsis es fundamental. “Es sumamente necesario desahogarse”, asegura la psicóloga. “Para liberarse de la culpa es fundamental hablar, compartir, porque uno recibe afectividad, perspectiva… exponer lo que nos ocurre ayuda a relativizar y a que demos a cada cosa la importancia que merece. Por otra parte, una vez que hemos identificado nuestro problema, hay que examinar si nuestra culpa es real o falsa… y en una siguiente fase llega el perdón. Estamos acostumbrados a perdonar a los demás, pero lo que menos nos enseñan es a hacerlo con nosotros mismos, a encontrar nuestras limitaciones, a aceptar que todos nos equivocamos”.
El chantaje emocional también está muy vinculado a la culpa. Y aparece en nuestra vida constantemente.
AMALIA: Los hijos siempre hacen chantaje, porque está a su alcance, aunque no sean conscientes de ello…
ANA: Sí, sí son conscientes. No lo hacen con intención de dañar a nadie, pero saben que, chantajeándonos con el discurso de que no les dedicamos suficiente tiempo, jugando con nuestros sentimientos, pueden conseguir ciertas cosas. Y?en ese aspecto hay que ser muy fuerte, mantenerte en tu sitio para no dejarte vencer por este tipo de estrategias y no permitirles que te hagan sentir culpable.
La afectividad y, sobre todo, la autoestima, tienen un papel clave en estas situaciones: “Si yo me quiero a mí misma, si me aprecio y tengo una buena autoestima, voy a vivir más felizmente, voy a crear vínculos más positivos con las personas que están a mi alrededor”, asegura Laura Rojas-Marcos.
ANA: El triunfo está en tu mente, en las metas que te quieras poner. Si tú te quieres hundir, te hundes; si quieres seguir adelante, sales. Te tienes que dar fuerza tú sola. Es lo que he hecho yo y lo que me ha ayudado a no sentir culpa en ningún momento.
AMALIA: Para mí, lo fundamental está en querer hacerlo. Ponerte un objetivo. Hay que aprender a mimarse, a valorarse. Y también hay que guardar tiempo para el ocio, dedicarnos nuestros momentos. Yo salía un día a la semana, aunque estuviera cansadísima, porque cambiar de aires me ayudaba a sentirme mejor y a ver mis problemas desde otra perspectiva. Pero, insisto, lo más importante es quererse: gracias a ello, yo he conseguido superar el complejo de culpa, sacar a mis hijos adelante y, sobre todo, lograr aquellos objetivos que me había propuesto en la vida.l

Comentarios

facebooktwitteryoutube

Cursos de formación