Atrévete con el ‘tapersex’

Atrévete con el ‘tapersex’

Abre tu mente y desecha los posibles prejuicios. Hablar de sexo, de lo que nos gusta y de lo que no, puede ser divertido y... hasta terapéutico. ¿Te apuntas?

Texto: Ana Sebastián

Están ya todas tus amigas sentadas en el salón de tu casa? Pues no necesitas nada más para que dé comienzo una sesión de ‘sexo en tartera’. Lo que te pueden ofrecer estas reuniones de ‘juguetes eróticos’, al más puro estilo de las de tupperware , es una asesora que muestra y explica las virtudes, características e instrucciones de uso de estos productos. El objetivo es, sin duda, combinar el juego erótico con la información terapéutica.
Según define Eva Moreno en su libro Mujeres, juguetes y confidencias (Ed. Planeta), el ‘tapersex’ es “una reunión concertada, voluntaria y lúdica con la intención de enriquecer la vida sexual, que predispone a un diálogo cómodo entre los asistentes, que participan con preguntas y explicaciones. Al final, los asistentes adquieren los productos según sus preferencias. Cada reunión es diferente. De cómo trascurra se encarga la moderadora. Luego, cada asistente interpreta el mensaje según su momento vital y sexual. Y de la interrelación que se cree en la reunión y del ambiente que se consiga va a depender que se pueda cambiar, modificar y mejorar la vida sexual de cada cual. El ‘tapersex’ (o tuppersex ) es un toma y daca, dar y recibir. Un intercambio”.

Rompamos falsos mitos

Todavía existe la idea entre algunas personas de que los juguetes sexuales son un consuelo para las mujeres que son incapaces de tener una pareja. No olvidemos que durante mucho tiempo al vibrador se le ha llamado consolador . Pero lo cierto es que las asiduas a estas reuniones no son necesariamente mujeres que están solas: el 75 % de las usuarias de estos juguetes para adultos son mujeres con pareja que buscan dinamizar su vida sexual. Eva Moreno nos invita a hacer la reflexión de que “si desde el punto de vista pedagógico se aprueba que las niñas jueguen con muñecas y los niños con coches, entiendo que esta postura es aplicable a los juguetes para adultos, aunque pueda parecer una comparación atrevida. Se trata de jugar, que no es otra cosa que el primer acto creativo del ser humano”.
Otro error es pensar que al ‘tapersex’ sólo van los que quieren comprarse algo. De eso nada. Como dice la escritora, “el viaje lúdico de un ‘tapersex’ incluye una parada obligatoria en la estación ‘Mi Sexualidad’, para decidir si te apeas o sigues sin mirar”. Estas reuniones pueden llegar a ser una auténtica terapia, dado que obligan a reflexionar sobre las cuestiones que afloran en ellas, a dedicar un tiempo a valorar lo que se tiene y a decidir si es posible cambiar o mejorar ciertas cosas. Son muchos los temas que salen a relucir: relaciones satisfactorias o no, confianza con la pareja... Enfrentarse a un problema sexual no es fácil, pero sin duda éste puede ser un primer paso para solucionarlo. Uno de los más frecuentes suele ser la falta de deseo o la ausencia de juegos preliminares, caricias... en definitiva, la ausencia de una relación sexual cómplice.
Dejemos las quejas atrás y decidámonos a cambiar lo que no nos gusta. Como señala Eva Moreno, “el momento que dedicamos al sexo es idóneo para conectar con el otro de la manera más íntima y sublime”, ya que en la relación sexual se establecen intensamente la comunicación auditiva, la comunicación visual y la comunicación táctil”.
Otra falsa creencia es considerar salidas a las personas que quieren innovar en la cama. De hecho, a muchas de nosotras nos resulta difícil pedir lo que nos apetece, y a veces la razón es que nos sabemos qué nos gusta. Para descubrirlo, nada como ‘sexperimentar’ a solas... con un poco de ayuda. Tal vez nos da reparo a consecuencia de una educación muy conservadora o malas experiencias que han contribuido a que tengamos una autoestima baja. En este sentido, la sexóloga Olga Bertomeu dice, en su libro ¿Has encontrado en el sexo lo que esperabas? (Ed. Grijalbo), que “la religión católica ha considerado la masturbación como un acto de impureza y un pecado. Lo cierto es que esta práctica supone un primer estrato sobre el que iremos desarrollando la sexualidad. Es la mejor manera de conocer nuestras reacciones y saber cómo funcionamos”.

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