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Especial San Valentín

Se lleva el amor

Se casaron, comieron perdices y fueron felices para siempre... Así terminaban los cuentos, pero ¿puede servir este esquema para los simples mortales? ¿O hay que buscar nuevas fórmulas para conjugar el verbo “amar”? Ahora que los neurólogos sostienen que los hombres son cerebralmente más sensibles que las mujeres, te planteamos qué valores y qué modelos funcionan en la vida amorosa

Texto: Ana Bermejillo. Estilismo: Carlota Sánchez
I Valentini (28 €), figurita en porcelana blanca pintada a mano de Alessi.
NAIF.

Decir que hombres y mujeres no somos iguales no parece ninguna novedad (aunque siga sin resultar una afirmación del todo políticamente correcta). Que si nosotras somos de Venus y ellos de Marte; que si a ellos se les dan los cálculos espaciales y a nosotras las funciones verbales; que si ellos son los ancestrales cazadores y nosotras las atávicas guardianas del hogar... Ya lo hemos oído. La pedagoga María Calvo Charro, una de las muchas autoras que investiga sobre Psicología Diferencial, ha editado Hombres y Mujeres, Cerebro y Educación (ed. Almuzara), que concluye: “Los cerebros masculino y femenino, desde antes de nacer, son iguales en inteligencia, pero muy diferentes en estructura y funcionamiento”. Los estudios del Instituto Cajal, del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en este ámbito llegan, sin embargo, a una conclusión sorprendente:?ellos son los más sensibles. ¿Y eso? Se ha demostrado que el neocórtex temporal masculino –la parte del cerebro responsable de las emociones–, registra el 30% más de conexiones sinápticas que el de las féminas. En cristiano: que las neuronas de los hombres en la zona cerebral relacionada precisamente con los procesos sentimentales y sociales son más activas.

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