¿Infiel yo?

Sin rastro

Texto: Sol Alonso. Fotos: Angélica Heras.
infidelidad
Nosotras nos sentimos más culpables ante el adulterio, ya que a ellos se les suele educar de forma más abierta con el sexo.

Tanto Anna como Pilar consideran ilegítimo el registro de teléfonos móviles y bandejas de correo electrónico. “Me parece muy mal violar cualquier tipo de intimidad”, comenta la sexóloga. “Es como escuchar a través de la puerta, seguirle por la calle...”. Sin embargo, crece considerablemente el número de traiciones descubiertas a través de comprometidos mensajes de móvil. Un riesgo, por otro lado, fácil de esquivar pulsando donde dice “Borrar”.
Hojeando los clásicos, la doctora Shere Hite, tan aficionada a estudiar la sexualidad femenina, apunta varias causas. Las mujeres infieles se sienten aisladas, solas y con baja autoestima. No es difícil que, a pesar de no ser desdichadas con su pareja, sientan que el amante las trata de una manera especial que les devuelve la pasión de los primeros tiempos. Un 21% de las mujeres justifica sus aventuras extramatrimoniales alegando un sexo escaso o desastroso con su pareja oficial, mientras otra encuesta, también de Sygma 2, revela que un 34% de las españolas confiesa una infidelidad a pesar de no tener problemas con su pareja.

La ocasión la pintan calva
La española, cuando engaña, ¿lo hace con más frecuencia en un medio urbano o, por el contrario, es en zonas rurales donde más se estila picar en plato ajeno? “Lo mismo que los hombres, depende de las posibilidades que proporciona el medio”, explica Pilar Cristóbal. “Es mucho más difícil mantener un secreto en un pueblo pequeño que en uno grande, y no digamos en una ciudad en la que, con cambiar de estación de metro, casi has cambiado de país”. Para los que no quieren correr riesgos, existen páginas web, como la de Ashley Madison, que proporcionan coartadas a los adúlteros. Otras, como la de Victoria Milan, están dirigidas a gente casada que quiere tener un encuentro de una noche o incluso una aventura a largo plazo, y les ofrecen anonimato y confidencialidad.
Entre las mujeres españolas y el resto no hay tantas diferencias. En algunos aspectos somos más liberales que, por ejemplo, las portuguesas o italianas y, en otros, menos que las alemanas o inglesas. Eso sí, debido a los prejuicios que rodean a la sexualidad y, en particular, a la femenina, la mujer infiel es más castigada que el hombre. La psicoterapeuta Patricia Valladares afirma que “generalmente a las mujeres se nos educa diferente que a los hombres. Las adúlteras son despreciadas por la sociedad, la familia y, en algún caso, hasta por ellas mismas. Viven el engaño con más culpa que los hombres, porque a ellos se les ha estimulado una conducta sexual más abierta”.
¿Seríamos infieles de saber que nunca nos descubrirían?, se pregunta R. Alós. “Han sido necesarias 250 páginas de historias reales para darme cuenta de que infidelidad y traición están separadas por una sutil línea que las sitúa a años luz la una de la otra, que los puntos de vista ganan la partida a una supuesta ‘verdad’. Infidelidades hay muchas, pero la que más incordia está estrechamente ligada al sexo y al deseo. No es más infiel el hombre que la mujer, simplemente se llega a la infidelidad por caminos distintos. En ellos manda la quinta extremidad, en nosotras la emoción”

Comentarios

Sumario:

facebooktwitteryoutube

Cursos de formación