Libérate y... ¡disfruta!
Adiós a los tabúes
No lo pienses más. Lánzate a nuevas experiencias. Diez expertos te ayudan a entender qué esconden esos pequeños tabúes sexuales que te impiden el placer total.
Una reciente encuesta asegura que más del 80% de las españolas están satisfechas con su vida sexual pero, si las consultas de los terapeutas sexuales están cada día más llenas, ¿hasta qué punto es verdad? “En nada mentimos más que cuando se nos pregunta sobre dinero y sexo y, en lo carnal, no debería extrañarnos: ¿cómo no vamos a exagerar, muchas veces inconscientemente, la bondad de nuestras relaciones si diariamente en los medios de comunicación nos hacen creer que todas las mujeres deberíamos ser felices tigresas sexuales? Ninguna de nosotras quiere confesar sus miserias y dudas, pero las hay... ¡y son de lo más común!”, como digo en mi libro, Tu sexo es aún más tuyo (Planeta). Y, por eso, ¿por qué no seguir los consejos de diez terapeutas sexuales para entender qué se esconde tras nuestros tabúes?
Nunca llego al orgasmo con la penetración
Todavía hoy, muchas mujeres consideran que han de alcanzar el orgasmo mediante el coito, sin más estímulo que los movimientos de entrada y salida del pene en la vagina, y sufren porque consideran que tener que estimularse el clítoris no es lo normal. Se trata de un error muy extendido”, explica la psicóloga y terapeuta sexual barcelonesa Marta Arasanz. “Aproximadamente, el 70% de las mujeres necesitan una estimulación directa del clítoris para poder llegar a tener un orgasmo. Si una mujer conoce su cuerpo y reconoce su propio placer, sabe de qué manera, con qué presión y con qué ritmo consigue disfrutar y alcanzar el clímax, y eso es lo realmente importante. No hay ninguna práctica sexual mejor que otra. Simplemente existen aquellas en las que tanto ella como su pareja obtienen un mayor placer, se sienten más cómodos y centrados en sí mismos”, concluye Arasanz.
Me siento incómoda con mi cuerpo
Ser sexy y sentirse atractiva no es patrimonio de la juventud ni de la belleza. El juego amoroso tiene una regla de oro: ¡sedúcete para seducir! Es difícil que los demás te vean sexy si tú no te sientes así. Analiza a las mujeres que te parecen atractivas y trata de descubrir lo que las hace seductoras. Incorpora a tu estilo pequeños detalles que funcionan. Recuerda que se trata de potenciar rasgos que tú ya tienes, no de crear una imagen artificial o la imitación de otra persona. Sé tú misma y transmite tu mejor versión”, asegura la psicóloga clínica y sexóloga Miren Larrazábal, directora del madrileño Instituto Kaplan, donde también imparte seminarios sobre seducción. Larrazábal advierte de que no todo es cuestión de imagen: “Haz que él se sienta único a tu lado. Deja huella con tu mirada, con tu sonrisa, con tu perfume y con tu inigualable forma de besarle. Haz que piense en ti cuando os separéis: déjale con el deseo de volver a tu lado. Seduce con tus palabras, con lo que le cuentas y cómo se lo cuentas. Escúchale. Y recuerda que la risa y el sentido del humor son recursos infalibles para ser sexy y que tienen efectos mucho más eficaces y atractivos que los de una talla 36”.
No pido lo que quiero
Es habitual ver en las consultas a mujeres que cuentan que, cuando eran pequeñas, les enseñaron a expresar de forma indirecta lo que querían, porque se consideraba de mal gusto que hablaran abiertamente de sus necesidades. Han aprendido, pues, a sentirse bien complaciendo a otros, y a sentirse culpables o avergonzadas en el caso de querer disfrutar. Esto ha hecho que la mujer no sepa pedir lo que desea y se haya quedado sin gozar de lo que le agrada”, subraya el psicólogo y terapeuta sexual leonés Miguel Ángel Cueto, presidente de la Asociación Española de Especialistas en Sexología. “La forma de comenzar a pedir lo que se quiere es hacerlo de forma gradual, insinuando, seduciendo, expresando y probando posturas y conductas no realizadas anteriormente”, sentencia el autor de Sexo en la pareja (Biblioteca Nueva).
Me da corte que mi pareja me haga sexo oral
Jordi Naudó, psicólogo, terapeuta sexual y director del centro psicológico Terapsia, de Vic, afirma que este problema es fruto de miedos infundados: “Muchas mujeres asocian, erróneamente, los flujos vaginales con algo sucio; además, existe el pudor de ‘dejarse ver’ así. Les corta porque es demasiado cercano y explícito. Lo que más llama la atención es que la mayoría de ellas no tiene problema alguno en hacerle una felación a su pareja. También hay que mencionar otro escollo: el sexo oral implica entregarse, dejarse hacer, y es una práctica sexual que va más allá que el coito, que es lo que se tiene por ‘normal’. Esa forma de pensar implica que la mujer está negando sus propios genitales”. ¿Un consejo para superar este tabú? “Las mujeres han de conocer sus genitales y atreverse a probar. Incluso con esta práctica puede que lleguen al orgasmo antes o con más facilidad que con el coito. Y preguntar a la pareja por qué le gusta el cunnilingus. Verlo desde los ojos positivos del otro puede cambiar nuestra perspectiva”.




comentar
imprimir
enviar
