Mantenemos el control

Un anillo vaginal cómodo, una píldora con menos dosis hormonal, incluso una que quita la regla. Hoy contamos con métodos de última generación

Texto: Nuria Safont Foto: Tom Schierlitz
anticonceptivos
De arriba a abajo: diafragma, varillas del Para Gard IUD (DIU de última generación), esponjas vaginales, inyección de gestágeno, blister de píldoras anticonceptivas, parches hormonales y Para Gard IUD.

La V Encuesta Bayer Schering Pharma de anticoncepción entre las mujeres españolas recoge las respuestas de más de 2.000 mujeres, de entre 15 y 49 años, sobre sus hábitos y percepciones de los métodos anticonceptivos. Según este último sondeo, el interés por el control del embarazo ha aumentado en más de un 30% desde que se realizó la primera encuesta en 1997. Este incremento se debe a una mayor información y concienciación sobre las consecuencias de una maternidad no deseada, pero, sin duda, la mejora en los métodos y la amplia oferta que la mujer tiene a su disposición han contribuido a que tenga un mayor control en sus relaciones sexuales.

Menos hormonas
El ciclo menstrual tiene la misión de preparar el organismo para conseguir un embarazo con éxito. Los anticonceptivos hormonales alteran el ciclo, precisamente para eludir la reproducción. Lo que hacen es evitar que la hipófisis (glándula endocrina situada en la base del cráneo) envíe una señal al ovario para que éste produzca óvulos. Además, con ellos, el cuello del útero se hace impermeable al paso de los espermatozoides porque el moco cervical se vuelve más espeso. Este proceso es posible gracias a las hormonas que liberan la píldora y otros métodos que han ido surgiendo posteriormente.
La aparición de la píldora, hace más de 45 años, supuso un hito en la historia de la ciencia y la sociedad: las mujeres por fin tuvieron el control de la maternidad.
Según el Equipo Daphne, grupo integrado por siete expertos de reconocido prestigio en el ámbito de la ginecología, el último paso en la evolución y mejora de la píldora ha sido la reducción de la dosis hormonal y la aparición de nuevos gestágenos –tipo de hormona sexual cuyo principal representante es la progesterona–, que han marcado un antes y un después en la historia de este anticonceptivo. En este sentido, la drospirenona, desarrollada por Bayer Schering Pharma, es el último gestágeno en incorporarse a las nuevas píldoras y el más similar a la progesterona natural de la mujer. “Por ello tiene beneficios añadidos al efecto anticonceptivo, que influyen de forma favorable en el bienestar físico y emocional de la mujer”, afirman los miembros del Equipo Daphne.
Además, los preparados actuales ofrecen beneficios adicionales para la salud femenina: los quistes de ovario y de mama (tumoración benigna más frecuente entre mujeres) o la existencia de sangrado abundante se reducen con la toma de la píldora. Asimismo, según un estudio realizado por la Universidad de Aberdeen, en Reino Unido, y publicada en la revista semanal British Medical Journal, el riesgo de sufrir cualquier tipo de cáncer es menor en las mujeres que toman la píldora.

Más beneficios
Todo esto hace que las mujeres ya no sólo recurran a la píldora para evitar un embarazo. Según la última encuesta Daphne de anticoncepción en las mujeres españolas, entre los beneficios no anticonceptivos percibidos por las usuarias de la píldora, los más valorados son: el alivio del síndrome premenstrual, la regulación del ciclo, la disminución del dolor cada mes y la mejora de piel y cabello. Todos son aspectos muy destacados por las mujeres, que ven cumplidas sus expectativas en un alto grado al usar la píldora y que convierten este anticonceptivo en el método hormonal más satisfactorio para las españolas.
El Equipo Daphne, a lo largo de diez años, se ha centrado en desterrar la recomendación de realizar descansos durante el uso de la píldora (entendidos como cortos periodos de tiempo –uno o dos meses– sin tomarla, intercalados en un tiempo de toma prologado –uno o dos años–). Pero las mujeres españolas lo siguen haciendo. De hecho, un 40% de nosotras y las italianas somos las únicas que le damos ‘vacaciones’ a la píldora, algo que aumenta considerablemente el riesgo de embarazo.l

Comentarios

facebooktwitteryoutube

Cursos de formación