Mi líbido me ha abandonado

Olvida la rutina

¿Se te da todo bien menos la vida bajo las sábanas? ¿Hace tiempo que no ‘revisas’ tu lencería? Tal vez estés en plena crisis de deseo sexual. No te alarmes, se supera

Texto: ANA SEBASTIÁN Fotos: GETTY IMAGES

Tu vida va a un ritmo vertiginoso, los días se suceden uno tras otro sin apenas tiempo entre reuniones, viajes de trabajo, atascos, partidos de pádel, exhibiciones de judo de tus hijos... Sin mencionar la apasionante compra en la tienda de congelados de la esquina o las tardes de domingo organizando los menús de la semana. Ésta es la vida de una superwoman como tú, pero ¿qué pasa con tu libido? ¿Cuánto hace que no te compras lencería insinuante o que no le propones a tu pareja un fin de semana a solas en un hotel de lujo? ¿Por qué últimamente echas mano de cualquier excusa cuando él se te acerca? Simplemente, porque el deseo, las ganas de estar atractiva y de gustar a los demás (y a ti misma, sobre todo) están desapareciendo de tu paisaje cotidiano. Cuando eres a la vez madre, profesional brillante, esposa perfecta y ama de casa impecable, es fácil caer en la tentación de pensar que el sexo es un lujo que requiere tiempo, energía y unos recursos de los que no dispones. Pero no tener ganas de practicarlo durante una temporada larga no significa que hayas ‘cerrado el chiringuito’ para siempre. Cambia el chip. Como destaca la periodista especializada en temas de pareja, Mireia Cusidó, autora del libro Mamá es sexy (Océano), “el erotismo es una necesidad humana. Cuando sientes un impulso y un deseo sexual, en realidad estás experimentando la unión entre cuerpo y mente; una conexión con tus propias emociones, impulsos y fantasías y, además, una conexión con otras personas”. Si aprendes a considerar el sexo como una actividad que tiene mucho que aportarte, más allá del orgasmo, siempre estarás receptiva a satisfacer tus deseos.

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