Mayoría de respuestas "a":
Es bueno intentar ser mejor, pero ten en cuenta que si te dedicas a machacar los aspectos negativos que crees que hay en ti, tras la batalla estarás agotada que cualquier agente externo podrá batirte. ¿Qué hacer entonces? Muy sencillo: aprovecha los defectos en tu propio beneficio y en el de los demás. Si, por ejemplo, lo que intentas es combatir la timidez, piensa que hay personas que se darán cuenta de ello y que intentarán ayudarte a superarlo. ¿Que te sucede lo contrario y no puedes parar de hablar o sientes la necesidad de imponerte a los demás? Sorprende a todos y sé tu la primera en reconocerlo. Si te atreves a reírte de tus defectos, nadie podrá adelantarse.
Mayoría de respuestas "b":
Es obvio que, muchas veces, la vida es injusta. Pero no sirve de nada amargarse pensando en lo felices que son los demás y lo desgraciada que eres tú. Seguro que hay personas que se encuentran en peor situación. Cuando te vayas a deprimir, recita este mantra:"He nacido en el Primer Mundo, en el siglo XX y sé, por lo menos, leer y escribir. Comparada con el 90% de la población mundial, soy una auténtica privilegiada". Querer vivir mejor y ser feliz está genial, es un legítimo anhelo muy vinculado al afán de superación, pero nunca lo conseguirás rumiando tus desgracias. Levántate cada mañana pensando que no tienes al mundo en contra, y que cada problema tiene solución... si la buscas.
Mayoría de respuestas "c":
No te gusta tu aspecto, bien, pero..., ¿por qué? Quizás los cánones de belleza actuales no tienen mucho que ver, por exceso o defecto, con tus medidas, con el color de tus ojos o tu forma de vestir. Puede que tu nariz sobresalga demasiado de tu rotro, o tal vez la vida ha ido marcando tu cara con algunas líneas de expresión. Es lógico, la vida no pasa en balde. Pero si tu aspecto te hace ser infeliz, quiza´s deberías platearte una solución más eficaz que la simple queja: dietas, lentillas, operaciones de estética. La cienca y la medicina pueden hacer mucho por ti. Y sabes: por en orden tus prioridades y pasa a la acción. Olvídate del destino y convéncete de que tú puedes hacer algo por cambiar tu camino.
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